Es habitual que un negocio genere un informe mensual con decenas de gráficos y tablas que nadie termina de leer con atención. El problema no suele ser la falta de datos, sino que el informe no está diseñado para llevar a ninguna decisión concreta.
Empieza por la pregunta, no por el dato
Antes de elegir qué incluir, conviene preguntarse qué decisiones se van a tomar con ese informe: ¿subir o bajar presupuesto publicitario? ¿priorizar un canal sobre otro? Cada sección del informe debería responder directamente a una de esas preguntas, no limitarse a mostrar un número porque "está disponible".
Compara siempre con algo
Un número aislado ("1.200 visitas este mes") no dice si eso es bueno o malo. Comparado con el mes anterior, con el mismo mes del año pasado, o con un objetivo fijado de antemano, ese mismo número cobra sentido y permite decidir.
Menos gráficos, más conclusiones escritas
Un informe con una frase clara al lado de cada gráfico ("el tráfico de pago bajó un 12%, probablemente por la subida de precio en Google Ads de este mes") es mucho más útil que una tabla sin ningún comentario, aunque tenga menos elementos visuales.
Preguntas frecuentes
¿Qué extensión debería tener un buen informe mensual?
Normalmente, menos de la que parece necesaria: una o dos páginas con las métricas clave y sus conclusiones suele aportar más valor que un documento largo con datos sin interpretar.
¿Quién debería recibir el informe mensual?
Cualquier persona con capacidad de decisión sobre el negocio, no solo quien gestiona el marketing. Un informe pensado para decidir pierde valor si solo lo lee quien ya conocía esos datos de antemano.
¿Se puede automatizar la generación de estos informes?
La parte de recopilar los datos sí, con herramientas como Looker Studio. La parte de interpretarlos y añadir conclusiones conviene que la siga haciendo una persona que entienda el contexto del negocio.