En una compra online, la fotografía es lo más parecido que tiene el cliente a poder coger el producto y examinarlo. Y sin embargo, es habitual encontrar tiendas que invierten en publicidad y en diseño web, pero siguen usando fotos de producto hechas con el móvil, sin ningún cuidado.
Por qué la foto influye más de lo que parece en la decisión de compra
Una foto oscura, mal encuadrada o con un fondo desordenado transmite, de forma inconsciente, que el propio producto también puede ser de poca calidad, aunque no tenga ninguna relación real con eso. El cerebro asocia la calidad de la presentación con la calidad de lo que se presenta.
Qué debe tener una buena foto de producto
Buena iluminación (natural o con equipo específico, nunca el flash directo del móvil), un fondo limpio y coherente con el resto de la tienda, varios ángulos del mismo producto, y al menos una foto que muestre el producto en uso o en contexto, no solo aislado sobre fondo blanco.
No hace falta un estudio profesional para empezar
Con luz natural indirecta, un fondo sencillo (una cartulina o tela lisa) y un trípode básico o incluso el móvil bien apoyado, se pueden conseguir fotos notablemente mejores que las tomadas sin ningún cuidado. La inversión en equipo profesional tiene sentido cuando el catálogo crece o el producto lo justifica.
El vídeo de producto, un paso más
Un breve vídeo mostrando el producto en movimiento o en uso resuelve dudas que una foto estática no puede (cómo se mueve una prenda, el tamaño real de un objeto en contexto) y cada vez pesa más en la decisión de compra, especialmente en categorías como moda o menaje.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena contratar un fotógrafo profesional para todo el catálogo?
Depende del volumen y el valor de los productos: para catálogos grandes y económicos, dominar lo básico y hacerlo uno mismo con cuidado suele ser suficiente; para productos de mayor valor, la inversión en fotografía profesional se recupera con facilidad.
¿Qué formato de foto convierte mejor: fondo blanco o en contexto?
Lo ideal es combinar ambos: el fondo blanco ayuda a ver el producto con claridad y sin distracciones, mientras que las fotos en contexto ayudan a imaginar cómo seRÍa tenerlo o usarlo en la vida real.
¿Cuántas fotos debería tener cada ficha de producto?
Como referencia general, entre cuatro y ocho fotos que muestren distintos ángulos y detalles suele ser suficiente para resolver la mayoría de dudas sin sobrecargar la ficha.