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Auditoría de accesibilidad web: qué incluye y cómo leer su informe sin perderte

Una web accesible es una web que pueden usar personas con distintas capacidades: quien no ve bien, quien no distingue ciertos colores, quien navega solo con el teclado, quien usa un lector de pantalla o quien necesita subtítulos para entender un vídeo. Una auditoría de accesibilidad es el examen que dice dónde está tu web respecto a ese objetivo y qué hay que corregir.

El informe que sale de ella puede asustar por su longitud. Saber cómo se hace y cómo leerlo te ayuda a convertirlo en una lista de tareas útil.

Qué incluye: revisión automática y revisión manual

Una auditoría seria combina dos tipos de revisión. La automática usa herramientas que recorren las páginas y detectan problemas que se pueden comprobar con reglas objetivas: un contraste insuficiente, una imagen sin atributo alt, un campo de formulario sin etiqueta. Es rápida y cubre muchas páginas.

La manual la hace una persona con experiencia: navega con el teclado, prueba con un lector de pantalla, valora si los textos alternativos tienen sentido, si el orden de lectura es lógico y si los flujos importantes (comprar, reservar, contactar) se pueden completar sin ratón. Normalmente se revisa una muestra de páginas representativas: la portada, una página de contenido, el formulario, el carrito o la reserva, y los componentes que se repiten.

Qué suelen detectar

Aunque cada web es distinta, los hallazgos más habituales se repiten:

  • Contraste: textos claros sobre fondos claros. En el nivel AA se pide una relación de al menos 4,5 a 1 para texto normal y 3 a 1 para texto grande.
  • Textos alternativos: imágenes informativas sin descripción, o decorativas que molestan al lector de pantalla.
  • Formularios: campos sin etiqueta asociada, mensajes de error poco claros, errores que solo se indican con color.
  • Teclado: elementos que no se alcanzan con la tecla Tab, foco invisible o menús desplegables que solo funcionan con el ratón.
  • Encabezados: niveles saltados o usados solo por su aspecto, lo que desorienta a quien navega por estructura.
  • Vídeo y audio: falta de subtítulos o de transcripción.

Cómo leer y priorizar el informe

Los criterios se miden contra las pautas WCAG (Web Content Accessibility Guidelines), normalmente en sus versiones 2.1 o 2.2 y con el nivel AA como objetivo habitual. Cada incidencia suele indicar el criterio incumplido, la página afectada, una descripción y una recomendación.

Para priorizar, ordena por impacto en el usuario más que por número de apariciones. Primero lo que bloquea una tarea (un formulario que no se puede enviar con teclado, un botón sin nombre accesible), después lo que dificulta (contrastes, encabezados) y por último los detalles de mejora. Un informe bien hecho ya clasifica las incidencias por gravedad; si el tuyo no lo hace, pídelo. Y fíjate si un mismo fallo viene de una plantilla o un componente: corrigiéndolo una vez se arregla en muchas páginas.

Por qué un escáner automático no basta

Las herramientas automáticas son útiles como primer filtro, pero solo detectan una parte de los problemas. Pueden comprobar que una imagen tiene alt, pero no si la descripción tiene sentido. Pueden medir un contraste, pero no saber si el orden de tabulación es lógico o si un mensaje de error se entiende. Una web puede "pasar" el escáner y seguir siendo difícil de usar, y por eso la revisión manual es la que da confianza.

Desconfía de las soluciones que prometen hacer tu web accesible con solo instalar un script o un widget. Pueden ayudar en detalles, pero no sustituyen corregir el código y el diseño de fondo.

Tras la auditoría y las correcciones conviene publicar una declaración de accesibilidad: un texto que explica qué nivel se cumple, qué limitaciones quedan y cómo contactar para comunicar un problema. Es honesta si dice lo que falta, y útil para quien la necesita.

En cuanto a la ley, la Ley Europea de Accesibilidad (EAA, Directiva (UE) 2019/882) es aplicable desde junio de 2025 a determinados productos y servicios, entre ellos algunos del comercio electrónico. Cada país la ha incorporado a su derecho nacional, y algunas microempresas prestadoras de servicios pueden estar exentas. Si no estás seguro de si te afecta, consúltalo con un asesor legal; y sea cual sea la respuesta, una web accesible es una mejor web para todos.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto conviene repetir una auditoría?

Cuando haya cambios importantes en la web (un rediseño, una tienda nueva, una funcionalidad grande) y, como mínimo, de forma periódica para detectar lo que se haya deteriorado con las actualizaciones. Entre medias, es útil incorporar revisiones sencillas al trabajo diario.

¿Qué diferencia hay entre WCAG 2.1 y 2.2?

La 2.2 incluye todo lo de la 2.1 y añade criterios nuevos, por ejemplo sobre el tamaño de los objetivos táctiles o la autenticación accesible. Si te auditan contra la 2.2 nivel AA, en la práctica también cubres lo que pide la 2.1 AA.

¿Tengo que arreglarlo todo antes de publicar la declaración?

No. La declaración sirve precisamente para ser transparente sobre lo que cumple y lo que todavía no, con un plan para corregirlo. Lo importante es que sea veraz y que haya un canal real para recibir avisos.

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